viernes, agosto 28, 2009

CUATRO AÑOS DE AUSENCIA

A la vuelta de las corridas generales de este año me he dado una vuelta por los madriles y ayer mientras comíamos con el amigo Charro recordamos la efeméride de la muerte de El Bicho, aquel infausto día nos encontrábamos en la feria de Bilbao y su hermano el letrado nos llamó para informarnos del óbito de Alfonso. Mala noticia en una mala tarde de toros. A tamaño personaje lo conocí a principio de los noventa cuando venía a comentar la feria de Zaragoza para el Periódico de Aragón. En aquella época su hija Sole estaba casada en la capital maña y la página de toros de dicho diario la ocupaba Javier Valero a quien acompañaba el maestro charro. Era una época aquella en la que el "joselitismo" era religión en la capital maña, ocurría algo entonces en nuestro coso como lo que viene pasando ahora con José Tomás en todo el mundo taurino. Todo era perfección y el torero de Arroyo era sublime. Entonces llegaba el Bicho y en media columna desgranaba todas las trampas del diestro madrileño en la tarde anterior. Al otro día se apostaba en una mesa de la terraza de "El Campo del toro" para que la gente le dijera que muy mal lo escrito… y que más quería Alfonso. Así era, no solo escribía bien y con acerada pluma si no que aquello no tenía sentido si luego no entraba en la disputa dialéctica y protagonista de quien se sabe capaz de salir airoso vencedor de la disputa.

Si algún día me tengo que reír solo tengo que recordar aquella tarde de S. Isidro cuando acudimos después de comer al hotel Wellington para recoger un sobre de entradas que le había dejado allí la empresa, ese hall lleno de taurinos, pelotas, aduladores, amantes de toreros y ese Alfonso proclamando a voz en alto, lo suficiente para que lo escuchara todo el auditorio, que donde eran las acreditaciones para el congreso de homosexuales, no tiene precio.

El último día que compartimos mesa y gin tonic con el maestro Navalón estaba contento pues regresaba a la actividad desde las páginas donde comenzó su carrera, El Adelanto y se le veía ilusionado por volver a despotricar y participar de la actualidad charra. Pero no dio tiempo, se nos fue, muchos respiraron aliviados pues después de la inactividad venía cargado de munición para muchos. No nos pasó lo mismo a los aficionados que nos vimos abandonados de insigne figura y faro orientador en el horizonte.

1 comentario:

Cárdeno dijo...

Descansa en Paz, Alfonso…, aunque estoy seguro que estés donde estés,… estarás dando por el culo algún Taurino y con un Gin-Tonic en la mano.

Se te añora.

Salud y suerte.