martes, julio 21, 2009

EL VERANITO

Me he encontrado alejado de este espacio por unos días que he aprovechado para viajar por alguna que otra feria y sobretodo estar de fiesta con dispares resultados. Comencé el periplo festivo por la Feria de San Fermín donde acudí a presenciar la corrida de Cebada Gago, nada del otro mundo si exceptuamos un buen primer toro que se encargo de desgraciar el yerno del apoderado de Morante. El resto del cartel lo de siempre dos toreros sin experiencia a enfrentarse a toros con dificultades, y por tanto sin posibilidad de aprovechamiento por parte de los mismos. Sergio Aguilar pareció intentarlo pero se enfrentó a dos moruchos y Francisco Marco solo puso de manifiesto su falta de rodaje. Tras el encierro de la ganadería del Ventorrillo del jueves y tras almorzar como se merecía la ocasión decidí quedarme a ver la corrida del día, la comida muy buena, de lujo pero la corrida ya fue otra cosa. La escalera de bichos que envió el Ventorrillo una mierda como un templo de grande y tullida por dentro y por fuera. Al Cid se lo cargó el primero y allí nos quedamos con esa máquina de dar banderazos que se apellida Castella y con otro "detallitos" por nombre Manzanares. Mala tarde, muy mala. La ganadería anunciada de "El Ventorrillo" no había funcionado mal el pasado año y aunque estos toros siempre me han parecido mansos que se dejaban, la degeneración parece que ya no tiene solución. Por la mañana tras la juerga presenciamos el encierro, luctuoso por cierto, almuerzo y reinicio de viaje. Por la tarde nos esperaba "Cayetano" en Teruel. Se lidiaron, es un decir, animales del hierro salmantino de "Montalvo" que mi escasa sapiencia no es capaz de discernir si eran toros, utreros o erales gordos. De verdad que no acertaría, de ínfima presencia y absoluta carencia de masa córnea. El primero se rompió la mano, la pata y posiblemente hasta el rabo en alguna de las costaladas y fue devuelto. El resto de compañeros no fueron devueltos pero tampoco merecía la pena alargar aquello más. De primer espada actuaba Abellán, que por cierto todavía no ha aprendido a matar un toro. En segundo lugar comparecía Perera al que ví muy fuera de sitio y sin recuperar ese estar en la plaza que le vimos el año pasado. Y para rematar el cartel se apareció en la capital turolense el torero de Armani. Pues bien este último resulta que ni Armani ni diseño ni arte ni ná, es igual que Padilla y además sin toros. Comenzó con unas largas cambiadas al hilo de las tablas, mandó poner al toro en suerte y después volvió a comenzar la faena humillado, perdón arrodillado, en el tercio para enjaretar al bichejo aquel una suerte de mantazos que puede que no firmara ni el propio "Ciclón de Jerez". Y en estas que llegamos al día siguiente… omito todo lo ocurrido por la noche por no ser de temática taurina… y nos encontramos con un encierro del hierro de "Jaralta" para su excelencia Ponce, que no hizo nada, la moto torera… perdón Fandi y dicen que estuvo Talavante, yo durante diversos periodos estuve mucho más entretenido con la merienda que con lo que acontecía en el ruedo pero tampoco conozco a nadie que me haya reseñado nada interesante de reproducir en estas líneas. Bueno, si es reseñable que no se que jurado ha decidido dar el premio al mejor toro de la feria al primero del Fandi ahí queda, pero como si me lo hubieran dado a mí, que según asegura mi mujer tengo menos cara que la de "Montalvo". Y en estas que llegamos al festejo de rejones nocturno que por cierto no me disgustó, y mira que yo soy poco del arte ecuestre. Para empezar el segundo toro de "Los Bayones" reglamentariamente desmochado seguía teniendo más cara que toda la mencionada del hierro charro que lidiase el viernes. Para seguir ví tres toros embestir con franquía persiguiendo cabalgaduras y humillando en los capotes de los subalternos, a ver si es verdad que esta ganadería tiene solución, y para terminar me encantaron las evoluciones de las cuadras de Andy, Montes y Leonardo Hernandez. Equinos que van de cara a las reses y no rehúyen del encuentro. Hacía ya tiempo que no presenciaba festejo de esta índole, por eso que a los aficionados no nos va que mutilen a las reses pero vistas las del viernes digo aquello que decía Sánchez Cobaleda, si me los han de joder que sea por lo legal.

Al llegar la madrugada del domingo al lunes se deben correr los toros ensogados por la ciudad turolense desde el coso de la calle Sagunto hasta los corrales de la nevera, pues bien este año los astados del ganadero Teodoro Adell, habrá que aclarar que tampoc son suyos de sí este los compra engorda y prepara, que el año pasado dieron mucho y buen juego se negaron a la operación. No hubo manera de llevar más de uno y tuvieron que o bien quedarse en la propia plaza o hacer el recorrido en el sufrido carretón. Por la tarde fueron sustituidos por otros para no seguir con el ridículo nocturno, pues ni sustituyendo las reses hubo manera. Yo que me encontraba valiente me acerque a uno a tocarle la cara y hacerle una monería, una vez hecha y saliendo de allí tan ufano ví como un señor que superaría los setenta u ochenta se acercaba le rascaba todos los lomos le hacía carantoñas en la cara y le tocaba los pitones. Ante tal ridículo decidí retirarme de la contienda y rendir armas y bagajes ante la incapacidad para embestir de las reses y lo ridículo que quedaba acercarse a tales.

Para rematar la semana me he encontrado con un viejo conocido, un toro de la ganadería de Fuentymbro que fue rechazado este año en Zaragoza para el concurso por su deficiente presentación, se ha lidiado en Mont de Marsant con el brillante resultado de ir tres veces con franquía al caballo, ser bravo en la muleta y permitir que Sergio Aguilar le haya cortado dos orejas. Bravo animal, a ver quien entiende de esto con lo feo que era el condenado.

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